Con el propósito de que los estudiantes generen un interés por la cultura nacional, a través de la danza y la expresión corporal, se desarrollan las clases de folklore. Así, la idea es que, desde la infancia, se sientan identificados con nuestros ritmos y que desarrollen una interacción para identificarlos y explorarlos.
La encargada de dictar las clases de folklore es la seño Gabriela, que destacó, a su vez, de los objetivos de cada encuentro: «es que aprendan, no tan solo los elementos básicos de la coreografía de una danza, sino nuestras raíces y se interesen por cada elemento que constituye nuestro folklore: arte, creencias y costumbres, narraciones, refranes, etc.».
De esta manera, el juego se posiciona como protagonista, comprendiendo una iniciación al baile, identificando diferentes ritmos o variantes folklóricas, para ver si debemos bailarla con pañuelos, zapatear y zarandear o ejecutar diferentes sonidos, como castañetas o saltitos.
Por tanto, se trabaja en una buena percepción a través del oído, propiciando un trabajo tanto grupal como individual, donde el reconocimiento de las danzas es pieza fundamental.

Acerca de la devolución por parte de los pequeños y pequeñas del jardin, expresó:
«Los niños reciben la propuesta con muchas ganas, aunque en un principio les resultó difícil romper la barrera de la vergüenza para las expresiones corporales; entonces mediante juegos rítmicos, con los pies, comenzaron a interesarse cada vez más».
A su vez, comentó que, en los encuentros, se aborda también la historia de cada baile, con leyendas populares o mitos de cada región.

Finalmente, en torno a la importancia de la disciplina, sostuvo: «aporta un gran desarrollo del oído, como también de la motricidad, ya que necesitamos una gran disociación del cuerpo para lograr tener el control de los movimientos y el equilibrio y que todo esto se ejecute dentro de un momento específico».
Y agregó: «Desarrollan la creatividad, expresando corporalmente las figuras que integran la coreografía de las danzas, o las sensaciones, generando interés por indagar y valorar las diversas propuestas. Pero, además aporta que aprendan, no tan solo los elementos básicos de la coreografía de una danza y cantar canciones con ritmos folklóricos, sino que conozcan y se preocupen por valorar, defender y mantener vivas nuestras raíces».

«Seguiremos trabajando hasta fin de año, con un contenido integrado, no solo para que aprendan a bailar nuestras danzas de raíz, sino para que también desarrollen un valor por la cultura y todos los elementos que constituyen el folklore nacional», aseguró Gabriela para cerrar.
