Un día especial en un año inédito: a mis queridas/os Maestras y Maestros


Juntos sostenemos la educación, en este Día del Maestro distinto, pero con muchos nuevos aprendizajes y valores que nos hacen más fuertes.

  • Por Lic. Natalia Boffelli
  • Asesora Pedagógica 
  • Coord. Sopp
  •  IMVA IENM

Este 2020, año especial para millones de docentes. Escuelas vacías y a la vez llenas o repletas de esperanza, desafío y capacidad de seguir adelante, dejando lugar a la paciencia de ser nuevamente parte y dueños de nuestros tiempos y espacios particulares como de rutinas que juntos nos organizan y dan seguridad.

Un año que nos despojó de lo que más amamos y es el contacto directo con nuestros estudiantes pero que supimos reconstruir en ámbitos más amplios y continuaremos haciéndolo. 

Un año que hizo que nuestra vocación y amor por lo que hacemos, atraviese por transformaciones, que vienen para quedarse, pero que a la vez pensamos que nuestro deseo de seguir aprendiendo nos mantuvo para poder estar cerca de mil maneras de quienes hacen a nuestro rol tener sentido. 

Los saludos hacen agitar nuestras manos en cada encuentro virtual, con padres o estudiantes, los abrazos se transformaron en miradas abrazadoras que detienen imágenes de quienes nos esperan en cada encuentro virtual,  que quedan en nuestra mente y corazones , besos que vuelan y parecieran atravesar la pantalla, cada día, deseando que vuelvan rapidito, tanto los afectos y sus modos, como los conflictos y situaciones a resolver diariamente, que nos hace estar vivos y pendientes de mejorar junto a nuestros queridos estudiantes.

La nieve o frío de las redes se reinventaron en señales permanentes de afecto, que hoy se ponen en palabras constantes para sostener vínculos que tejemos desde el corazón y deseamos puedan guardar la fuerza del deseo pronto de la presencialidad.

Aprendimos mucho y seguimos haciéndolo, porque más que la enseñanza es el placer por seguir aprendiendo lo que nos unifica y lo tratamos de hacer llegar a cada uno de nuestras niños/as adolescentes y jóvenes.

Entregamos nuestras horas a computadoras y celulares, porque hoy son nuestra extensión para sostener trayectorias escolares de millones de alumnos, con la fuerza del primer día en que nos presentamos ante la posibilidad de enseñar. 

Nuestras capacidades, estrategias y formas metodológicas, se ven como peceras, perdiendo esa intimidad del hermoso ambiente y clima áulico, que se logra en cada encuentro y que de a poco sentimos vamos olvidando lo expuestos que estamos, para volver a disfrutar de nuestros tiempos compartidos entre saberes, dudas y modos comunicativos que salieron a volar de las aulas y hoy nos encuentran en telarañas de redes, cada uno desde su pequeño espacio haciéndonos una escuela remota inmensa, que va de casa en casa, pueblo a pueblo, de ciudad a cuidad, uniendo hogares familias. 

Perdimos la necesidad de prestar atención en pensar cada 15 días que ya volvíamos… para disfrutar de cada día nuevo y cada instante compartido con pares docentes, directivos, gabinetes, estudiantes, preceptores, secretarias, entre otros. Nos valoramos más que antes, respetamos nuestros roles con mas firmeza, nos unimos como bloques para dar soluciones. Aprendemos.

Cansados, con emociones a flor de piel, con dificultades, pero con entereza asumimos nuestra responsabilidad de mantener la institución escuela conectada y al servicio de la comunidad.

Algunos con más tareas que otros, acercan alimento y conocimiento, afecto y contención… tantas son las acciones que nos habitan y nos van definiendo… la escucha, la palabra, la presencia, la caricia, los códigos.

Y bueno, así son… manos y corazones tiernos que eligen estar al servicio de otros para que sean buenos ciudadanos y personas, como ellos nos hacer cada día a nosotros.

Y las familias, que hoy sostienen como guardianes de nuestras palomitas… para mantenerlos sanos y en actividad, comunicados y conectados para no perder el paso de esta nueva modalidad. Juntos vamos manejando ansiedades, temores, a partir de la confianza de unos en otros, pues de otra manera no hay ni estudiantes, ni escuela, ni familia, ni docentes.

Juntos sostenemos la educación, en este Día del Maestro distinto, pero con muchos nuevos aprendizajes y valores que nos hacen más fuertes.

A todos y cada uno de los docentes, a cada escuela con sus roles y funciones, a dueños y representantes, a cada familia, este 2020 nos hizo caminar más juntos. Por esto, festejemos esta maravillosa jornada compartiendo más que nunca. 

Feliz día a los que hacen a la escuela tener sentido y valor. 

Feliz día queridos docentes por su vocación de servicio.

Feliz día a mis queridos docentes de IENM e IMVA, de quienes aprendí y sigo aprendiendo con más ganas que nunca.

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