Jugador De Impacto

Rompiendo los esquemas tradicionales, Maximiliano Minahk comenzó su camino en el mundo ovalado a los quince años, alcanzando sorprendentemente la convocatoria a su categoría en la selección cordobesa de rugby. A dos años de su debut en este duro deporte, el joven de Mendiolaza y alumno del IENM, no detiene su crecimiento deportivo y sueña con volver a ponerse la camiseta de Los Dogos.

Por Ignacio Parisi 


La de Maximiliano Minahk es una historia distinta dentro del rugby, sin el recorrido paulatino y regular de quienes arrancan en un deporte casi por herencia, a los cinco o seis años. Sin embargo, la determinación y el talento terminaron desencadenando el desarrollo de un jugador que, avanzada su adolescencia, decidió demostrar y demostrarse que podía jugar a un alto nivel en la disciplina que lo apasiona.

“Al principio no me salía nada, mis primeras dos semanas en el rugby fueron en el Tala. Estaba en un club que tiene ochenta chicos de mi edad. Aún sin experiencia me sentí físicamente preparado para jugar, lo que pasaba era que en las destrezas, como en los pases, me costaban mucho en ese momento”, explica Maximiliano.

Los amigos y su identificación rápida con el club, lo llevaron a hacer del ACV su casa. Allí se ganó un lugar destacado, que lo llevó en definitiva, a ser elegido como uno de los mejores terceras líneas de Córdoba en su categoría. Aquella convocatoria, derivaría en una excursión con la camiseta roja, enfrentando a los mejores jugadores juveniles del país, perdiendo una final nacional ante Buenos Aires.

El Milenio: ¿Notaste alguna diferencia en cuanto al nivel de juego en tu gira con el seleccionado cordobés, con respecto a los partidos en los que competís cada fin de semana?

Maximiliano Minahk: Creo que la diferencia fundamental es en el aspecto físico. En los clubes grandes les exigen un programa de gimnasio muy duro, eso en los clubes en desarrollo es distinto. Es una obligación más individual. Todo es más rápido, el ruck, la dinámica de juego. Ganarse un puesto es muy complejo, yo jugaba en ese momento de ala, en la tercera línea, y competía con el capitán de la selección, un gran jugador.

EM: Desde hace un tiempo cambiaste de posición y te venís desempeñando como centro. ¿Qué cambia en tu forma de encarar el juego y en lo que te piden los entrenadores?

MM: Como tercera línea tenés que ser un perro de toda la cancha. Corrés muchísimo y es necesaria una gran presencia en los rucks y en el tackle. A mí me gusta más jugar de centro, desde ese punto tengo más contacto con la pelota, participo más en el juego de posesión, tengo un poco más de espacio y puedo usar el pie.

En cuanto al tackle sigue siendo muy importante al igual que lo es en el puesto de ala, porque el centro es el lugar de la cancha en el que se dan muchos de los quiebres, que derivan en jugadas de peligro. En el caso del ataque a mí me encanta romper la línea de defensa.

EM: ¿Te considerás un centro más frontal o evasivo?

MM: En realidad me gusta más pisar y cambiar de paso para eludir rivales, pero depende del momento del partido, en ocasiones el equipo necesita que el centro sea frontal y junte marcadores rivales.

EM: ¿Eso es algo que suele predefinir el entrenador o tiene que ver con la lectura tuya con respecto al partido?

MM: Yo creo que eso es lectura del partido, darte cuenta por donde va. Soy segundo centro y el puesto suele pedir mucho choque.

EM: ¿Cómo describirías el estilo de juego de tu categoría en el ACV?

MM: Diría que es muy importante para nosotros el juego de los forwards. Tenemos un pack de delanteros muy fuertes, con seguridad en las formaciones fijas, peso en el scrum y segundas líneas altos que ganan el line con claridad. También nos caracteriza el hecho de jugar mucho de manos, mantener la pelota viva, ya que casi nunca pateamos. A veces arriesgamos y salimos del fondo jugando de manos, eso nos define como equipo.

EM: ¿Hay algún aspecto en el que tengas que hacer hincapié en tu juego?

MM: Sí, tengo que estar más presente en el ruck. Quizás es porque a veces necesito tener la pelota en mano, entonces me pongo en juego en situaciones en las que en realidad lo que tendría que hacer es el limpiar el ruck. El primer apoyo o quien te pasa la pelota tiene que llegar a ese lugar antes que nadie, salvo en ocasiones en las que llegan antes los delanteros y aseguran de manera muy clara la pelota.

Imagen relacionadaEM: ¿Cuáles son tus principales virtudes en el juego?

MM: Creo que el juego aéreo es una. A pesar de ser más bajo que otros jugadores, salto bien, me acomodo bien y el equipo me utiliza para buscar patadas o ser receptor en las salidas rivales.

EM: ¿Está entre tus objetivos principales volver al seleccionado cordobés este año?

MM: Sin dudas, voy a poner todo de mí para poder estar ahí de nuevo.

EM: ¿Cómo analizás el momento del rugby argentino, con la primera inserción en el rugby profesional?

MM: Miro mucho rugby, creo que es lo que más me interesa ver. En relación a Jaguares, el equipo argentino, pienso que les está costando adaptarse al ritmo de juego que les impone el Super Rugby. Tiene mucho que ver con la formación, el tiempo que llevan las otras potencias jugando en ese nivel, además de la parte física. Creo que a veces, en momentos del juego, no se está aprovechando lo que hay en el frente. Vemos jugadas con ventaja numérica en las que terminamos yendo al choque en vez de jugar de manos y al revés lo mismo. Quizás en esa dinámica de juego todavía erramos en la toma de decisiones.

EM: ¿Qué es lo que más aprovechás de tu viejo puesto como tercera línea, para aplicar en la posición de centro?

MM: El tackle y correr para presionar al rival constantemente.

EM: ¿Quiénes son tus referentes en el puesto, tanto a nivel nacional como internacional?

MM: Observo mucho a Jerónimo de la Fuente y Matías Orlando, dos centros titulares de Los Pumas con grandes virtudes. De afuera obviamente Ma’aNonu, Sonny Bill Willams, Malakai Fekitoa, neozelandeses que son referentes del puesto, pero además me gusta ver jugadores de otras posiciones, como por ejemplo Michael Hooperde Australia.

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