Pensar más allá de lo cotidiano…

“Pensar y repensar la escuela y el aula específicamente como espacio de aprendizaje, nos posiciona en un lugar de responsabilidades compartidas, familia, escuela y comunidad”.

Por Alejandra Gait | Lic. en Ciencias de la Educación y Gestión Educativa

Directora Nivel Secundario


Pensar y repensar la escuela y el aula específicamente como espacio de aprendizaje, nos posiciona en un lugar de responsabilidades compartidas, familia, escuela y comunidad.

Pensar y repensar que el cotidiano es definitivo, nos posiciona en una postura casi imperdonable en nuestro siglo.

Pero pensar y repensar que hay una posibilidad de un hoy diferente, porque quienes creen, sueñan y apuestan a algo mejor asumen el desafío del aula, como su vida, es un paso importante. Eso es lo que diseña el Nuevo Milenio con su gente, que hoy parado desde un lugar de incertidumbre, doblega apuestas para ir por más.

La propuesta de innovación que el Nuevo Milenio pone en marcha en el ciclo lectivo 2018 está basada en la llamada “Escuela invertida “ de Salman Khan, la cual consiste en inducir a los estudiantes a realizar lecturas, comprender tutoriales, visualizar videos en el hogar, de modo que el aula se convierta, no en un ámbito de discurso modulado por el docente, sino espacio de intercambio, de resolución de problemas, de planteamiento de dudas, de espacio de juego…

Seguramente esta adopción implicará una ruptura con las representaciones que posee la comunidad, acerca de la función docente que lastimosamente, a veces, continúan existiendo en el aula, bajo modelos tradicionales.

Las capacidades que busca desarrollar esta innovación, de la clase inversa serán aquellas basadas en organizar información, producir información, resolver planteamiento, discurrir, consensuar, identificar, comparar, después de la lectura previa de un material proporcionado por los docentes.

El valor de la metodología propuesta es que permite al estudiante aprender a su propio ritmo, reforzando libremente los conceptos que más le cuestan. Bajo esta perspectiva, el profesor se presenta como facilitador y guía del proceso de aprendizaje y no como fuente de conocimientos, lo que va en línea con los requerimientos de la educación del siglo XXI, discusión que atribuye mayor control del estudiante, sobre su proceso de aprendizaje.

Significa respetar el tiempo y el ritmo de cada uno, de un modo peculiar, adquirir autonomía y ser capaz de tomar decisiones, entonces, en el aula, los alumnos más avanzados podrán ayudar a los estudiantes que van más lento, el que no comprendió la lectura del hogar, le podrá explicar al que sí lo hizo.

El tiempo designado para aprender una materia en la escuela es fijo, mientras que la comprensión del estudiante es variable. Desde esta perspectiva, y con el modelo de escuela al revés se valora el aprendizaje, no la enseñanza; el maestro que puede cambiar la mentalidad de los estudiantes, proponer un sistema pro-activo, conocer el nivel cognitivo de los mismos, promover la interacción entre pares y poner en un plano de relevancia al mentor, el cual podrá ser un compañero o un adulto.

Muchos son los desafíos y apuestas. Las familias deberán colaborar induciendo a que los estudiantes encuentren un sentido de lectura en su casa y se recree el espacio del aula. Deberán olvidar que no son dueños de la verdad y que la idea de docentes que tienen provienen del desconocimiento y las delegaciones que le hemos atribuido.

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