En nuestra sala creemos que la convivencia también se construye y se aprende.
Por eso, los acuerdos escolares no son solo reglas pegadas en una pared: son compromisos que pensamos, conversamos y construimos junto a las y los estudiantes, dándoles voz, participación y protagonismo.
Así, cada acuerdo tiene sentido y cada persona se siente parte.
Las familias también acompañaron este proceso, fortaleciendo desde casa lo que trabajamos todos los días en la escuela.
Cuando escuela y familia caminan juntas, se crean espacios más respetuosos, cuidados y llenos de aprendizajes compartidos.
