El aburrimiento, puerta a la creatividad
Son las 17:30 hs. del día sábado, afuera esta ventoso y frío mientras me dispongo a leer, se corta la luz. En menos de unos pocos minutos esta nuestro niño al lado expresando en tono de reclamo casi urgente:
_Estoy aburrido, no sé qué hacer.
En seguida comienzo a elucubrar un montón de sugerencias y actividades para que él no se sienta aburrido.
Cuantas veces nos encontramos en esta situación. Con esta respuesta, en lugar de darle al niño el tiempo y ayudarlo a pensar; para que él mismo pueda hacer algo con su aburrimiento, lo único que conseguimos es convertirlo rápidamente en un receptor pasivo de estímulos.
Pero ¿Qué es estar aburrido?, ¿Cómo se siente estar aburrido?, ¿Es realmente nocivo sentirse así?, ¿Qué función cumple en nuestra vida?
John Eastwood (Psicólogo de la Universidad de York en Toronto, Canadá) define al aburrimiento como “La experiencia desagradable de querer involucrarse, sin conseguirlo, en una actividad que resulte satisfactoria”.
Se sabe que es una emoción inevitable, que todos sentimos, y aunque no nos es grata, sabemos que su duración es determinada y que si cada uno agudiza su imaginación, puede resolverla de manera beneficiosa y creativa.
Y es que esta emoción posee una función adaptativa, de guía que nos sirve de alerta en la rutina y nos indica que necesitamos hacer cambios, impulsándonos de esta manera a un espacio creativo, que tal vez de otra forma no hubiera ocurrido. Cuando estamos aburridos, nuestra actividad cerebral en realidad solo disminuye alrededor de un 5% y se ha demostrado que los cerebros aburridos muestran mayor actividad en las regiones responsables por la creación, el análisis de las ideas y la imaginación.
¿Cómo ayudamos a nuestros niños a sobrellevar esta emoción?
Primero ayudándoles a conocerse. ¿Que sienten al experimentar el aburrimiento? ¿Qué piensan y sienten en ese momento? ¿Cuánto y cómo pueden tolerar cierto nivel hasta comunicarlo o generar alguna acción?.
Luego ofrecerle ayuda a modo de guía desde la pregunta. No dándole las posibles actividades. Ya que el niño debe buscar en su interior las alternativas. Así pueden ir pensando juntos distintas cosas para hacer, al modo de tormenta de ideas. Luego pasara a experimentar algunas de estas actividades para que en la exploración encuentre que le dio motivación, placer y/o diversión. Al probar muchas actividades puede armar su lista de actividades, libros, películas, preferidas e incluso escribir en otra columna aquello que en su experiencia le resulto más aburrido, y las causas de porque etc.
En definitiva dejemos de luchar contra el aburrimiento, le demos la bienvenida y pasemos a través de ella hacia un mundo novedoso e ilimitado.
Carina Lescano Lic en Psicología – MPA 4809

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